Mostrando entradas con la etiqueta Bienales de Arquitectura Colombiana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bienales de Arquitectura Colombiana. Mostrar todas las entradas

13.09.2007 El silencio de los arquitectos

Desde hace unos años son pocos los eventos que en general se realizan en las seccionales de la SCA sobre nuestra arquitectura y ciudades, con la notoria excepción de la de Bogotá que recientemente ha realizado dos importantes exposiciones sobre la mejor arquitectura colombiana. En los congresos nacionales cada vez menos hay temas pertinentes para los arquitectos proyectistas, ni se invitan las figuras que les deberían interesar, ni han estado los autores que deberían leer, ni los críticos que deberían escuchar, ni los mas interesantes arquitectos colombianos ni nuestros mejores historiadores o profesores. Cada vez mas se da cabida a actividades como la planificación, el urbanismo o el paisajismo, por ejemplo, lo que por supuesto está bien, pero lo malo es que la arquitectura misma ha ido perdiendo espacios.

De otro lado, e irremediablemente, los arquitectos proyectistas tienen que enfrentar aquí la des regularización mundial de la profesión y casi ninguno puede aplicar las tarifas oficiales, pese a que se supone que son de carácter obligatorio. Y muchos de los que tienen mas trabajo son ahora los que menos participan en las bienales y poco opinan sobre nuestra arquitectura y ciudades. Por lo demás, en Cali por ejemplo, casi ninguno de la decena de los arquitectos que aquí trabajan diseñando asiste a los eventos de la SCA, y solo muy pocos de nuestros académicos es socio. Solo una parte de sus socios esta activa, y entre todos apenas suman un porcentaje mínimo del total de arquitectos que viven y trabajan aquí.

Las Bienales de Arquitectura Colombiana, por su parte, no muestran críticamente lo que se está haciendo en el país y apenas recogen los trabajos seleccionados de entre los que los arquitectos proyectistas han querido mandar, y sus catálogos no circulan entre el público general. Los arquitectos no cuentan con una publicación periódica oficial y es poco lo que hacen para dar a conocer su trabajo. Y, al contrario de otros países como España, en donde El Pais de Madrid dedica media pagina semanal a la arquitectura, nuestra prensa solo se ocupa de los constructores y promotores que pautan y jamás menciona a los arquitectos de los edificios que muestran de vez en cuando. Además rara vez se cumple con la norma de poner en las obras su nombre y matricula. Sus opiniones y trabajo casi nunca son valorados.

Desde luego los responsables de esta situación somos los arquitectos. Deberíamos hacer algo junto con las mejores escuelas. Como los planificadores, urbanistas o paisajistas, o los avaluadores, que han formado sus propias asociaciones filiales de la SCA, y de la cual forman parte, tendríamos que formar una Asociación de Arquitectos Proyectistas. Asunto de gran urgencia pues en la mejor escogencia de su arquitectura se juega el futuro físico de nuestras ciudades, muchas en rápida transformación. Y, lamentablemente, sobre todo en Cali, cuando los políticos, promotores o simples clientes escogen un arquitecto lo hacen apenas para que diseñe un edificio y no tambien una parte de cada ciudad, con los que ya existen, lo que debería ser mucho mas importante pues contribuye a la calidad de la vida en ellas. 

Columna publicada en el diario El País de Cali. 13.09.2007

07.08.2003 Salmona

Rogelio Salmona (París 1927), nuestro mejor arquitecto, ha sido dos veces finalista del Premio Mies van der Rohe de Latinoamérica, cinco veces premiado en las Bienales de Arquitectura Colombiana; Premio Taller de América, Medalla al Mérito Cultural, Premio de la Fundación Príncipe Clauss de Holanda y Premio de la II Bienal Iberoamericana de Arquitectura e Ingeniería Civil.

Mitad español y francés, entró niño al Liceo Francés de Bogotá. Sus profesores europeos lo interesaron por el arte y en 1947 ingresó a la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional, tomando teoría con el arquitecto alemán Leopoldo Rother. Allí conoció a Le Corbusier, el gran arquitecto suizo-francés, cuando vino para el Plan Director de Bogotá, y al irse a París, a consecuencia del 9 de abril de 1948, trabajó para él varios años al tiempo que seguía sociología del arte con Pierre Francastel. En 1953 viajó por el sur de Francia, España y  norte de África, y finalmente estuvo unos meses con el arquitecto Jean Prouvé.

A su regreso, en 1958, dio clases de historia y luego de diseño en la Universidad de los Andes, en donde validó su titulo después de ejercer algunos años y de realizar con Guillermo Bermúdez su primera gran obra: los Apartamentos del Polo. Seguirán Las Torres del Parque, la más importante, la Casa de Huéspedes Ilustres, en Cartagena, en la que el recuerdo de Granada se hace por primera vez evidente, y que le da fama internacional; el Museo Quimbaya en Armenia, la mas difícil, el Archivo General de la Nación, la mas bella, y la Biblioteca Virgilio Barco, la mas alabada. En Cali queda por ahora el Edificio Marulanda, del inicio de su carrera, y el de la FES, hoy Centro Cultural de Cali (con P. Mejía, J. Velez y R. H. Ortiz) que pese a su discutible ladrillo es el mejor de los últimos años en la ciudad. Su ya vasta obra comenzó con el elogio a un proyecto de 1959 de Fernando Martínez y termino por cambiar la buena arquitectura en Colombia. Desafortunadamente muchos arquitectos del país no han asumido su constante preocupación por la ciudad, las tradiciones edilicias y la ética profesional, sino apenas imitado su ladrillo aparente, el que en algunas manos torpes se volvió oportunista, repetitivo o arbitrario.

El empleo crítico de formas, técnicas y usos tradicionales ha permitido a algunos arquitectos del llamado Tercer Mundo construir alternativas autónomas utilizando materiales propios y tecnologías posibles, que reconocen y valorizan el patrimonio construido, consideran el clima y califican el paisaje. Sus formas y significados le encuentran nuevas expresiones a la tradición o la reinterpretan poéticamente para hacerla partí­cipe de nuevas situaciones. Es la búsqueda de Salmona y de Luis Barragán en México, Hassan Fathy en Egipto, Sir Geoffrey Bawa en Sri Lanka, Charles Correa y Raj Rewal en la India, Sedad Eldem en Turquía y otros en Marruecos, Corea, Singapore, Indonesia y también, por supuesto, en Hispanoamérica.

Cuando la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle lo propuso hace unos años para un Doctorado Honoris Causa preguntaron en el Consejo Académico quien era y qué había hecho por la comarca. Poco después la Universidad Nacional se lo otorgó y hoy recibe la Medalla Alvar Aalto de la Asociación Finlandesa de Arquitectos lo que lo acerca al Premio Imperial del Japón y al Pritzker.

Columna publicada en el diario El País de Cali 07.08.2003